sí, miércoles no, jueves quién sabe; Por ti quemé mis naves y algo más,
malvendí mi alma a Satanás a cambio de la llave de tu intimidad. Mira, ten
en cuenta, si se presenta la ocasión, que en la frontera de los treinta
quema menos el amor pero aún calienta; De noche nunca cierres tu balcón,
puede que se anime algún ladrona a desvalijarte un poco el corazón.
No me digas tal vez, quizás, puede que, mañana, que de tanto esperarte
van a salirme canas, no me tengas muerta de sed. Deja, ya esa historia
amanecer? Anda, quítate la ropa de una vez.
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